La cuota conviene si preferís no inmovilizar dinero al principio y tener dominio, alojamiento, mantenimiento y cambios en una sola línea en la que no hay que volver a pensar. Por 24,80 € al mes la web está online, actualizada y atendida, y los cambios pequeños no se convierten cada vez en un presupuesto.
El pago único conviene si preferís cerrar el gasto y no tener permanencia. Por 350 € la web es vuestra; con 150 € más la dejamos en condiciones de que Google y Bing la encuentren, y a partir de ahí solo pagáis dominio y alojamiento.
Una cosa la decimos a regañadientes, pero la decimos: una cuota mensual alta y genérica, venga de quien venga, suele ser el precio de la web repartido en plazos. La nuestra es baja precisamente porque no es eso: es el servicio, no la web escondida dentro de una letra. Si a los 24 meses queréis pasar a la web en propiedad, se arregla sin dramas.