Base técnica
Business Manager, cuenta publicitaria, Píxel y API de conversiones configurados correctamente. Sin una medición limpia, todos los números que vengan después son falsos.
Campañas de Facebook e Instagram gestionadas como una inversión, no como un gasto. Creatividades producidas para la plataforma, embudos construidos para tu ciclo de venta y una medición que dice cuánto te cuesta un cliente real, no un clic.

Una campaña que funciona no es una publicación promocionada. Son cuatro cosas que tienen que sostenerse juntas.
Business Manager, cuenta publicitaria, Píxel y API de conversiones configurados correctamente. Sin una medición limpia, todos los números que vengan después son falsos.
Imágenes y vídeos pensados para el feed, no carteles reciclados. Es el factor que más pesa en el coste por contacto.
Quién ve qué y en qué orden: descubrimiento, consideración, retargeting. Venderle en el primer contacto a alguien que no te conoce sale caro sin motivo.
Miramos el coste por contacto y sobre todo qué pasa después: cuántos contactos se convirtieron en clientes. Optimizar por clic es la forma más rápida de quemar un presupuesto.
La diferencia entre las dos se resuelve con una pregunta: ¿sabes cuánto te cuesta un cliente conseguido con campañas y cuánto te deja? Si lo sabes, gastar más es una decisión fácil. Si no, cada euro es una apuesta.
Por eso empezamos siempre por la medición, antes incluso que por las creatividades. El Píxel y la API de conversiones bien puestos, los objetivos definidos y, si es posible, el enlace con lo que pasa después del formulario: qué contacto firmó y por cuánto. A partir de ahí ya no se optimiza el coste por clic sino el coste por cliente real.
El otro punto que casi nadie mira: la página de destino. Una buena campaña que envía a una página lenta o confusa pierde la mitad del trabajo en el último metro. Cuando pasa, lo decimos y proponemos arreglar la página antes de subir el presupuesto.
Las primeras semanas sirven para aprender. Después se optimiza sobre datos reales, no sobre impresiones.
El suficiente para que el algoritmo aprenda: por debajo de cierto umbral las campañas no tienen datos suficientes y el coste por contacto se queda alto. Lo hablamos en la primera llamada, según tu mercado y el valor de un cliente, y te decimos con franqueza si el presupuesto que tienes en mente es demasiado bajo para dar resultado.
A menudo en los primeros días. Pero las dos o tres primeras semanas sirven sobre todo para aprender: qué creatividades aguantan, qué públicos responden, qué mensaje funciona. Juzgar una campaña a los cinco días es la mejor forma de matar una campaña que iba a funcionar.
Nosotros, salvo que ya tengas material de calidad. La creatividad es lo que más decide el resultado en Meta: el mismo presupuesto con una buena creatividad cuesta varias veces menos por contacto que con una mala.
Sí, siempre. El Business Manager, la cuenta publicitaria, el Píxel y los públicos van a tu nombre. Trabajamos dentro con un acceso, no en tu lugar.
Miramos los números y buscamos por qué: a veces es la creatividad, a veces la oferta, a veces la página de destino. También ocurre que la respuesta honesta sea que Meta no es el canal adecuado para lo que vendes, y en ese caso lo decimos en lugar de seguir gastando.
Si no lo sabes, por ahí empezamos. Media hora para ver si Meta es el canal adecuado para lo que vendes.
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