Puentes entre sistemas
ERP y tienda online, ERP y facturación, formulario de la web y CRM. Los datos circulan solos en vez de copiarse.
Programas a medida, puentes y automatizaciones que quitan el trabajo repetitivo de las manos de las personas. Empezamos siempre midiendo cuántas horas se va una tarea: si la cuenta no sale, te lo decimos.

No son proyectos espectaculares. Son horas devueltas cada semana, todos los meses.
ERP y tienda online, ERP y facturación, formulario de la web y CRM. Los datos circulan solos en vez de copiarse.
Facturas de proveedor, albaranes, pedidos recibidos por correo. Lectura automática, control y escritura en el sistema.
Stock bajo mínimos, vencimiento que se acerca, pedido con retraso, margen por debajo del umbral. El sistema avisa en vez de que se descubra tarde.
Clasificación y derivación de correos, extracción de datos de documentos, resúmenes, respuestas a preguntas recurrentes basadas en tus propios documentos.
En casi todas las empresas hay al menos una persona que dedica varias horas a la semana a mover información de un sistema a otro. No es el trabajo de nadie, no aporta valor, y ahí es donde nace la mayoría de los errores.
Esas tareas no desaparecen porque nunca se miran: cada una por separado parece demasiado pequeña para justificar un proyecto. Sumadas a lo largo de un año, suelen dar una jornada parcial completa.
La automatización no sustituye a nadie: devuelve tiempo a personas que tienen cosas mejores que hacer. Y hace fiables los números, porque un dato introducido una sola vez ya no puede introducirse distinto dos veces.
Se parte siempre de una tarea concreta, no de un plan de transformación digital.
Por la tarea más aburrida. Esa que alguien hace cada día o cada semana, siempre igual, copiando datos de un sitio a otro. Casi siempre es la que se elimina más rápido y la que más rinde.
Lo más habitual es que no. La mayoría de los sistemas de hoy saben hablar entre ellos: el trabajo consiste en construir el puente, no en sustituirlo todo. Cuando un programa está realmente cerrado, lo decimos y valoramos juntos cuánto vale.
Para cosas menos espectaculares de lo que se cuenta y más útiles: clasificar y derivar correos entrantes, extraer los datos de una factura o de un albarán fotografiado, resumir documentos largos, responder a las preguntas recurrentes de los clientes con base en tus propios documentos. Son tareas donde el error cuesta poco y el ahorro de tiempo es inmediato.
Contando las horas. Cuántas veces por semana alguien hace esa tarea, cuánto tiempo lleva, multiplicado por el coste por hora. Si el desarrollo se amortiza en menos de un año, casi siempre es buena idea.
La construimos para que se detenga y avise en lugar de escribir cualquier cosa. Los casos ambiguos se derivan a una persona en vez de adivinarse. Una automatización que se equivoca en silencio cuesta más que el trabajo manual.
Esa que se repite, que no aporta nada y que alguien hace igualmente cada semana. Media hora para ver si puede desaparecer.
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